La caja cuadrada cada tarde, las nóminas calculadas desde la producción real y la agenda de mañana ya revisada. Ducaltum hace el trabajo de gestión que hoy se lleva tus horas.
Cada módulo existe porque quita un trabajo real de encima.
Recepción cierra, el gerente verifica el sobre. Sin Excel y sin descuadres a fin de mes.
El cálculo sale de los tratamientos hechos, no de una hoja que alguien rellena.
Agenda de toda la clínica en un vistazo y verificación diaria de las citas de ayer.
Sabes cuáles se entregaron, cuáles se aceptaron y cuáles hay que retomar.
Kiosko de fichaje, informe mensual y validación del empleado. Sin partes de papel.
Historia, tratamientos, consentimientos y citas de toda la vida, en una pantalla.
Los pedidos de tus clínicas cliente, tu catálogo y tus costes, en el mismo Ducaltum. Cada clínica ve sus trabajos; tú ves todo tu taller.
Tablero de producción: lo que entra, lo que está en curso y lo que se entrega.
Qué fabricas, a qué precio y qué margen deja cada clínica.
Nada se comparte ni se mezcla. Tus datos viven en un espacio solo tuyo.
Se entra con Face ID o llave personal. Una contraseña robada no abre tu clínica.
Una sola cuenta puede llevar varias clínicas, cada una en su espacio.
Por qué «Ducaltum»
El nombre viene de la locución latina duc in altum: «rema mar adentro». Es la orden de soltar la orilla e ir donde hay calado — porque en una clínica, lo que importa rara vez flota en la superficie.
A fondo con el paciente: su historia completa — tratamientos, citas y consentimientos de toda una vida — en una pantalla, para decidir cada tratamiento con todo el contexto delante. Y a fondo con la clínica: cada número con su porqué, de la producción que hay detrás de una nómina al recorrido de un presupuesto.
La línea de agua del logo es esa frontera: encima, el día a día; debajo, el fondo que Ducaltum te acerca.